Hace unas dos semanas que vengo pensando esto, y hace por lo menos una que me repito internamente lo bueno que sería escribir sobre ello. Pero hay algo, algo que me impide hacerlo. Un hecho que hace dos meses habría pensado inpensable. Inimagiable, virtualmente imposible.
Me tiene estúpida.
Y sobre lo que quería escribir, es un tema bastante más simple que todas las explicaciones que mi mente le desarrolla, pero eso, supongo yo, viene en combo con la estupidez.
Hace dos semanas que intento salir a fumar mis últimos cigarrillos, y disfrutarlos ple-na-mente. Ese delicioso sabor que mi paladar distingue al aspirar su humo, no me ha estado llegando como debería.
No me puedo concentrar. Porque cada vez que salgo a fumar un pucho, mi mente vuela hacia terrenos dulces, todavía mayormente inexplorados, y los ansía.
Y cuando le estoy dando las últimas pitadas, siempre, me percato de que no le presto atención a todo el proceso. Y me acuerdo de mi actual estado de estupor, me vuelvo complétamente consciente, ergo, me sonrojo y rio como una tonta.
¡Salí de mi mente, y dejame fumar tranquila!
Y me pregunto, ¡¿Qué opinaría Sofía de tal aberración?!
Terrenos tan dulces... y por más que lo desee, no me empalago. Ni un poco.
No. NO.
Me la mandé. hace unas tres semanas escribí sobre cómo se puede ser tan elocuente en el MSN, pura mentira. Cuando es navidad, y putos los yankees que dicen "at Christmas you tell the Truth", y tomás mucho vino y eggnog, hacés las cosas sin pensarlas antes. Decís las cosas sin premeditarlas.
Le acabo de decir "te quiero". O.5 segundos después ya me quería golpear a mi misma. Y ni siquiera estaba, le estaba respondiendo a lo que me había escrito cuando yo estaba arriba inspeccionando el vestido de novia de mi madrastra, le escribí para que me leyera cuando volviese.
Maldita fascinación por los detalles de alta costura.
Maldita ebriedad y 12.000 kilómetros y maldita ebriedad y la desinhibición que esta impone sobre mi persona.
Catástrofe? Ya se verá.
Le acabo de decir "te quiero". O.5 segundos después ya me quería golpear a mi misma. Y ni siquiera estaba, le estaba respondiendo a lo que me había escrito cuando yo estaba arriba inspeccionando el vestido de novia de mi madrastra, le escribí para que me leyera cuando volviese.
Maldita fascinación por los detalles de alta costura.
Maldita ebriedad y 12.000 kilómetros y maldita ebriedad y la desinhibición que esta impone sobre mi persona.
Catástrofe? Ya se verá.
Cuál es la cocinera, ¿Blanca Curi o Blanca Cota?
Necesito desesperadamente distraerme. Demasiado tiempo despierta, demasiado tiempo sola frente a mi tecladito de mierda sacando una canción en la guitarra que nadie va a escuchar, demasiada vida virtual, demasiado mate. Pensar demasiado.
Si uno no hace algo realmente malo, el karma no se aplica, ¿No?
No sé por qué dicen eso de "meter el dedo en la llaga". En mi caso la presión de un dedo sobre una llaga alivia el dolor.
¿Por qué Sofía tiene que hacer todo en exceso, llevar todo a los extremos?
Si uno no hace algo realmente malo, el karma no se aplica, ¿No?
No sé por qué dicen eso de "meter el dedo en la llaga". En mi caso la presión de un dedo sobre una llaga alivia el dolor.
¿Por qué Sofía tiene que hacer todo en exceso, llevar todo a los extremos?
hoy estoy en conchuda.
Detesto profundamente:
A Speedy.
Hacer bolsos.
Tener que dejar de leer un libro por una repentina migraña.
Que la piel de mis piernas tarden más en broncearse que el resto de mi cuerpo.
El adolescente (léase incontrolable) modus operandi de mis emociones.
Sentirme intimidada en una conversación y, por ende, ser menos elocuente de lo que podría ser en ella.
No poder controlar mi mente cuando se le da por imaginar altamente improbables (pero agradables) situaciones futuras.
Permitir que mi fuerza de voluntad sea corrompida por la gran cantidad de tiempo libre que actualmente tengo.
El prospecto de unas vacaciones en un lugar caro no teniendo plata.
Descubrir que tengo más trastornos obsesivos compulsivos de los que pensaba.
PENSAR DEMASIADO.
A Speedy.
Hacer bolsos.
Tener que dejar de leer un libro por una repentina migraña.
Que la piel de mis piernas tarden más en broncearse que el resto de mi cuerpo.
El adolescente (léase incontrolable) modus operandi de mis emociones.
Sentirme intimidada en una conversación y, por ende, ser menos elocuente de lo que podría ser en ella.
No poder controlar mi mente cuando se le da por imaginar altamente improbables (pero agradables) situaciones futuras.
Permitir que mi fuerza de voluntad sea corrompida por la gran cantidad de tiempo libre que actualmente tengo.
El prospecto de unas vacaciones en un lugar caro no teniendo plata.
Descubrir que tengo más trastornos obsesivos compulsivos de los que pensaba.
PENSAR DEMASIADO.
otra vez, murphy el conchudo menopáusico
Creo que quebré una regla que hasta ahora consideraba, no, que sigo considerando tabú romper.
El gil este que acabo de conocer y fue todo muy lindo y demás etcéteras...
¡¿Tiene o no tiene novia?!
Puta parió.
El gil este que acabo de conocer y fue todo muy lindo y demás etcéteras...
¡¿Tiene o no tiene novia?!
Puta parió.
pero obvio
Y sí, fue solo uno de esos momentos. Esos momentos femeninos, en los que querés llorar hasta deshidratarte y demoler todos los edificios de la cuadra a la vez. Pero está bueno, sí, tener ese tipo de momentos ocasionalmente. Hacen bien al control hormonal de la mujer soltera.
Pero andá a saber cómo termina la noche. Un largo viernes a la noche va a ser, de esos en los que una no tiene ni un peso, ni ganas de moverse. Esas noches que pintan para probar maquillajes, entrar a chats gallegos para comprobar una vez más que no hay un flaco mínimamente decente online, jugar a los Sims o al Age Of Empires II (sí, sigo jugando esa bosta bidimensional), cantar y bailar frente al espejo, ordenar ropa.
Or-de-nar ropa.
¡Pero mirá que estoy de lujo!
Pero andá a saber cómo termina la noche. Un largo viernes a la noche va a ser, de esos en los que una no tiene ni un peso, ni ganas de moverse. Esas noches que pintan para probar maquillajes, entrar a chats gallegos para comprobar una vez más que no hay un flaco mínimamente decente online, jugar a los Sims o al Age Of Empires II (sí, sigo jugando esa bosta bidimensional), cantar y bailar frente al espejo, ordenar ropa.
Or-de-nar ropa.
¡Pero mirá que estoy de lujo!
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