Detesto profundamente:
A Speedy.
Hacer bolsos.
Tener que dejar de leer un libro por una repentina migraña.
Que la piel de mis piernas tarden más en broncearse que el resto de mi cuerpo.
El adolescente (léase incontrolable) modus operandi de mis emociones.
Sentirme intimidada en una conversación y, por ende, ser menos elocuente de lo que podría ser en ella.
No poder controlar mi mente cuando se le da por imaginar altamente improbables (pero agradables) situaciones futuras.
Permitir que mi fuerza de voluntad sea corrompida por la gran cantidad de tiempo libre que actualmente tengo.
El prospecto de unas vacaciones en un lugar caro no teniendo plata.
Descubrir que tengo más trastornos obsesivos compulsivos de los que pensaba.
PENSAR DEMASIADO.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario