¿ingenuidad o buena onda?

Pocos son los que me ven con una cara triste, solo los más íntimos. Cuando estoy en compañía de gente que no me conoce tan profundamente, ni conoce los mambos que esté teniendo en el momento, suelo tener una sonrisa pintada en mi cara de forma casi permanente. Y no es por elección; no me interesa sonreir falsamente. Simplemente sale. También me cuesta decir que no. Y me ofresco como voluntaria de cosas que no me deberían importar (como trabajos prácticos ajenos) bastante más seguido que la persona promedio.

Así como hay muchos como yo, hay otros que son el total opuesto. Gente que no puede verle lo bueno y simple a la vida. Todos tenemos nuestras vanidades, por supuesto, pero hay quienes se van a los extremos.

Y me critican cuando trato de ayudarlos a ver.

-"Negri, no todos los hombres son así. No generalices. Tranqui, ya te va a tocar"
-"Sofía son todos una basura, para qué carajo existen sino para procrear, ¡Son todos una puta mierda! ¿Para qué mierda querés ponerte de novia? Te van a cagar, ya vas a ver."

-"Boluda por qué le ponés tanto ánimo a los trabajos prácticos de Comunicación Oral y Escrita?"
-"En cierta forma me entretienen. Y no sé, más allá de que pueden ser re pesados, está piola sacarse una buena nota. Y el concurso ese, está genial para el curriculum"
-"¡Estás re en pedo, boluda! Son una re mierda. Aparte, ¿Para qué querés ganar ese concurso? Si después se cagan en lo que está escrito. Es todo una cagada."

¿Para qué carajo le pongo buena onda a la vida? A mi me gustaría creer que vivo más feliz así. Pero charlándolo con una amiga, quejandome de "como la gente se va a los extremos", ella acotó algo interesante.

-"Talvez vos también te vas a un extremo. Es definitivamente más sano ese, pero es un extremo al fin. Sos demasiado optimista, y algún hijo de puta te va a cagar."

Y para eso, no tuve una respuesta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario